Sami sufría leucemia linfoblástica aguda, pero después del trasplante, poco
a poco, se va recuperando. Su médula va reaccionando y ya ha recuperado casi la
mitad de las defensas, aunque su lucha todavía no ha acabado. Tiene que pasar
controles médicos semanales y evitar cualquier infección o virus. De lo único
que se queja es de que todavía no puede ir al colegio. Atrás han
quedado dos años de quimioterapia, una recaída y la búsqueda desesperada de una
médula compatible. No la encontraron pero, al final, un trasplante de células
madre de cordón umbilical les ha devuelto la sonrisa. Sami sabe que
su caso no es el único, por eso dice que habla en voz de otros niños que como
él quieren tener una vida normal.
Fuente: ABC
http://www.abc.es/videos-espana/20130424/donante-salvo-vida-2324496215001.html
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